Mozzarella: el ingrediente secreto de la auténtica pizza italiana

mozzarella

La mozzarella es uno de los quesos más famosos. También de los más consumidos en muchos países, gracias a la variedad de platos a los que se les puede añadir este lácteo. Existen miles de recetas con las que podemos experimentar con ella, con total libertad.

Este queso se produce en varias localidades, principalmente en lugares occidentales. Pero solo unos pocos consiguen ese sabor y ese aroma tan característicos. Este alimento graso y fibroso se utiliza en fresco y tierno, ya sea al natural como fundido.

Made in Italy

Aunque existe una variante de este queso en Dinamarca, la verdadera receta y origen es italiano. Principalmente, de la zona meridional y central: Caserta, Abruzos, Calabria, Marcas, Lacio… Proviene del italiano ‘mozzare’, que significa cortar.

La mozzarella se puede producir con leche de vaca y de búfala, siendo esta última la más valorada… ¡y, obviamente, la más cara! La leche de búfala contiene unos valores nutricionales altos y posee un sabor más fuerte, además de una textura más característica. Producir este alimento es algo complejo si se utiliza esta leche, ya que suelen dar unos 12 litros diarios frente a los 30 que podría dar una vaca.

A la hora de su conservación, se suele sumergir en un recipiente con agua. Y para restarle humedad y que quede tierna, una posibilidad es enterrarla con arcilla comestible (caolín). Lo cierto es que ha nacido para ser consumida en poco tiempo.

Beneficios y propiedades

La mozzarella de búfala, además de tener un gran sabor, contiene propiedades beneficiosas para la salud. Una porción de este singular queso nos aporta vitaminas A, D y E, además de hierro y potasio.

Este lácteo también contiene gran cantidad de proteína (20 gramos por cada 100 de producto) y grasas saludables. Es muy recomendable para deportistas que están en época de competición o que realizan ejercicios de gran intensidad. Ello ayudará a que las fibras musculares se regeneren más rápido y faciliten la recuperación post-entreno. Además, una de sus propiedades más importantes es el fósforo, que facilita que nuestro organismo tenga una buena digestión y un correcto funcionamiento de los riñones. Incluso, contribuye a mantener sano nuestro cerebro.

En cualquier caso, la mozzarella de vaca, más fácil de adquirir en mayores cantidades y de uso habitual en España y Latinoamérica, presenta muy buen sabor y contiene varias de las propiedades comentadas.

Uso en cocina

Lo bueno que tiene la cocina es que puedes hacer un montón de variaciones, experimentar, crear nuevos platos… Es cierto que hay unos ingredientes que combinan mejor que otros, y normalmente el queso mejora muchísimos platos. Y ya que estamos hablando de la mozzarella, ¿cómo no ahondar en sus usos?

Hay que tener en cuenta que no todas las mozzarellas valen para un mismo producto. La fresca es usada para ensaladas y emparedados, mientras que la seca se utiliza más para paninis y pizzas. Si pensamos en ella, nos vendrán a la mente un sinfín de estas últimas. Puedes añadirla en cualquier variedad antes de ser horneada, que mejorará sin duda alguna: vegetales, barbacoas, mexicanas… ¡Es el ingrediente perfecto de toda gran pizza! Pero para usarla, tenemos que tener en cuenta tres factores fundamentales. Debe derretirse, estirarse y tener una buena respuesta al gratinado.

También se puede usar en fritos y rebozados. Un alimento muy conocido son los palitos de mozzarella. Lo pones en la freidora, los sacas, los dejas reposar sobre un papel para extraer un poco de aceite, ¡y listo! Directo al paladar. Además, también se puede cortar en taquitos y pasarla por la plancha.

Cuando la mozzarella es fresca, viene muy bien ponerla en ensaladas. Simplemente colocando unos cuadraditos y unas rodajas de tomate, aliñado todo con aceite, sal y pimienta negra, se obtiene un buenísimo tentempié. También podemos incluirlo dentro de dos rebanadas de pan o focaccia con un tomate a rodajas, un toque de rúcula y un poquito de aceite.

Otra forma de “jugar” con ella sería hacer nuestra propia pizza con bordes rellenos de mozzarella. Para ello, se necesita que nuestro ingrediente estrella esté seco. Es decir, es necesario deshacerse de todo el agua posible. Así conseguiremos que quede elástica en cada bocado y evitaremos que la masa esté húmeda. Eso sí, os confesamos que en Guapizzima preferimos dejar a los bordes tranquilitos para hacer de la pizza un bocado más tradicional y ligero.

Sello Guapizzima

En Italia es considerada un alimento imprescindible en la cocina, ya que sus gentes se sienten orgullosas de este lácteo y le profesan mucho amor. Con el permiso de todos ellos, le tomamos prestado este delicioso queso como deudores de su gastronomía e incorporamos mozzarella de vaca en todas nuestras pizzas.

Su utilización, junto al uso de tomate natural italiano y una masa de fermentación lenta, son los tres ejes de lo que denominamos nuestra Ley de la ‘Purezza’. ¡Porque la pizza merece mucho amor!