Dame pan y dime cosas bonitas

Como no todas las noches se puede cenar pizza (ojo, no leer esto con tono categórico), en Guapizzima hemos lanzado nuestra propia Focaccia, para daros otra solución que no implique dejar de lado vuestro idilio con la cultura gastronómica italiana.

Otro clásico que elaboramos en nuestro obrador y que sigue el mismo proceso de fabricación que su hermana mayor Guapizzima (sin tomate ni queso ni ingredientes, claro), pero respetando la fermentación lenta de la masa. Como ya hemos explicado otras veces, la fermentación es una de las técnicas más antiguas de conservación de alimentos que consiste en dejar reposar productos que tienen como agente principal la levadura. Una masa fermentada lentamente, no solo es más saludable (menos acidez de estómago tras su consumo y digestiones más fáciles) sino que proporciona un sabor y una textura inconfundible. Si le añadimos el indispensable aceite de oliva virgen extra, el resultado es el delicioso equilibrio de una masa blanda por el centro y crujiente en su dorada superficie.

Pero lo mejor de la Focaccia es que le permite a uno ponerse creativo y dar rienda suelta a la imaginación para disfrutar de nuevas recetas cada día. Desde hacer emparedados con tus ingredientes favoritos, hasta acompañar un buen queso o embutido, o para sustituir simplemente a la clásica barra de pan cortándola en tiras y poniéndola en el centro de la mesa… y poniendo también a prueba el autocontrol de los comensales.

Aunque en Guapizzima le juramos amor eterno a la pizza, entendemos que esta aventura no llega a considerarse infidelidad. Así que déjate seducir por la receta única de nuestra focaccia y tal vez tú también te enamores de otro producto de tu marca de pizzas favorita.